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Inteligencia Emocional y Natación

20th Abr '17

Fue en el año 1990 cuando se habló por primera vez del concepto de  inteligencia emocional. Los psicólogos Mayer y Salovey la definieron como: “la habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.” Esta habilidad se hace imprescindible cuando practicamos deporte ya que ser conscientes de nuestras propias emociones, ser empáticos, es decir, comprender las emociones de los demás, aprender a tolerar la frustración e incrementar nuestra capacidad de trabajo en equipo, nos ayudará a aumentar nuestro rendimiento en el deporte.

Importancia de la inteligencia emocional en la natación

La inteligencia emocional adquiere una gran importancia a la hora de practicar natación. Hay varios niveles en los que nos puede beneficiar como pueden ser:

A nivel emocional la inteligencia emocional nos permite centrar nuestra atención hacia el logro de objetivos (como por ejemplo marcar un número determinado de largos en la piscina o batir un tiempo), nos ayuda a manejar la competitividad y a comprender los valores tanto deportivos como personales. Permite la autovaloración personal, aumentar la empatía frente a los demás y sobre todo y una de las cosas más importantes de los aspectos emocionales es que nos permite controlar nuestras emociones tanto negativas como positivas (tolerancia a la frustración y no dejar que la alegría nos exalte).

La inteligencia emocional es también muy importante a nivel físico, porque nos ayuda a organizarnos. Es importante no obsesionarse con la práctica deportiva y saber que para tener un buen rendimiento hay que tener también momentos de descanso. Saber desconectar y disfrutar de los momentos de descanso es muy importante para que cuando nos vayamos a enfrentar de nuevo a la piscina, tengamos las pilas recargadas completamente. Para ello no solo hay que desconectar físicamente sino también mentalmente, ya que si nos obsesionamos y no paramos de pensar en nuestros objetivos en los momentos que tenemos para desconectar, esto nos perjudicará a la hora de nadar. La inteligencia emocional en este nivel también se utiliza para guardar buenos hábitos en la alimentación.

Podemos sacar provecho de la inteligencia emocional también a nivel social ya que nos ayudará a relacionarnos mejor con nuestros compañeros de piscina, nuestro entrenador o a seguir las directrices de los fisioterapeutas cuando tengamos alguna lesión.

Por último y no menos importante, la inteligencia emocional nos ayudará a nivel racional, es decir, a razonar, para comprender mejor las órdenes tácticas de nuestros entrenadores, las técnicas, a ser perseverantes en nuestra práctica y no rendirnos cuando las cosas no salen bien a la primera.

 

Todos sabemos que entrenar físicamente en la piscina es muy importante y a la vez muy duro, ya que el agua no es el medio natural por el que el ser humano se mueve habitualmente. Esto hace que los nadadores sean especiales, tengan esa esencia que los hace más fuertes. Por ello el entrenamiento psicológico de las personas que practican la natación es también esencial.

Para entrenar la inteligencia emocional en los nadadores primero hace falta comprender qué es y para qué sirve. Esto ya lo hemos descrito arriba por lo que vayamos al grano y nos pararemos en la parte más específica para poder utilizar correctamente la inteligencia emocional en la natación.

En primer lugar saber percibir correctamente las emociones en el momento de una carrera de natación ayudará al nadador a apartar rápidamente los pensamientos negativos que pueden distraerle de su objetivo y ralentizar el nado por lo que saber distinguir nuestras emociones es muy positivo y ayuda a lograr nuestros objetivos, apartando de la cabeza aquello que nos estorba. Lo que al principio parecía ser un simple concepto psicológico puede ser determinante para ganar o perder una competición.

En segundo lugar el concepto de empatía es algo que oímos mucho pero que a veces no tenemos claro si lo utilizamos correctamente y qué beneficios nos aporta a nosotros y a los demás la empatía. Con respecto a la natación, la empatía es esencial para ser un buen entrenador. Ser capaz de comprender las emociones de los demás es la mejor estrategia que puede haber para formar a nadadores fuertes y seguros de sí mismos. Tus alumnos te lo agradecerán ya que se sentirán comprendidos por la persona que esperan convertirse algún día.

Por último algunos consejos para mejorar la inteligencia emocional:

– Conocerse a sí mismo: Conocerse a sí mismo es muy importante para desarrollar una buena inteligencia emocional. Conocer tus fortalezas y tus límites es esencial para ser un buen nadador ya que te ayudará a proponerte objetivos y evitará que te frustres si no consigues otros.

– Se optimista: Ser optimista es una de las mejores cualidades que puede tener un nadador de competición. Tener sentido del humor y aprender de las dificultades mejorará tu ánimo y te ayudará a crecer como persona.

– Mejora la comunicación: Aprender a comunicarse tanto verbal como físicamente influye en el deporte que practicas de manera notoria.

 

En definitiva, mejorar la inteligencia emocional es imprescindible para los nadadores ya que esto aumentará la capacidad para afrontar el estrés, la ansiedad y los factores tanto negativos como positivos que influyen en la mente de un nadador tanto antes como después de la competición.